
Clubhouse se ha convertido en el último fenómeno de las redes sociales. En este caso, los usuarios se comunican por la voz. No hay textos, ni emoticonos, ni chats, ni likes. Tampoco se pueden enviar mensajes a otros usuarios. Se asemeja a un evento físico en el que hay muchas charlas en paralelo y cada uno se incorpora a la que le interesa. Todo ocurre en tiempo real.
La aplicación está dividida en “clubs” y en cada uno se trata una temática distinta. A su vez, cualquier usuario puede crear una “sala” (rooms) dentro de uno de esos clubs para impartir una ponencia o abordar un tema e invitar a otras personas de Clubhouse; también pueden incorporarse usuarios que se enteren de la convocatoria. Los clubhousers pueden ser meros oyentes, como en un programa de radio o un podcast, o, participar en las charlas si el moderador lo permite.
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