
El ecommerce continúa ganando peso en España, pero su crecimiento también está elevando la presión sobre las marcas de moda. Vender online ya no depende solo de tener producto disponible en una tienda digital: cada lanzamiento exige imágenes de calidad, vídeos para redes sociales, fichas actualizadas, campañas adaptadas a distintos públicos y una identidad visual coherente en todos los canales.
Este escenario plantea un problema especialmente relevante para el sector moda, donde la imagen sigue siendo uno de los principales factores de decisión de compra. Muchas marcas, especialmente pequeñas y medianas, necesitan producir más contenido que nunca, pero siguen dependiendo de procesos tradicionales como sesiones fotográficas, producciones externas o adaptaciones manuales para cada canal.
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