
Las redes sociales se han convertido en mucho más que un espacio para compartir contenido, conversar o descubrir marcas. También son ya, según ESET, compañía líder en ciberseguridad, uno de los principales puntos de entrada para fraudes cada vez más sofisticados, que aprovechan la cercanía y la confianza de plataformas como Instagram, Facebook o WhatsApp para lanzar engaños basados en la urgencia, los premios falsos, las inversiones irreales o la suplantación de identidad. En España, además, las estafas informáticas siguen marcando el pulso de la cibercriminalidad. Según el Ministerio de Interior, en 2025 se registraron más de 430.000 casos, el 88% de todos los ciberdelitos conocidos.
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