
Agosto marca el gran momento de las vacaciones de verano y, con él, una de las preguntas más repetidas antes de viajar: qué meter en la maleta. La respuesta ya no depende solo del clima o de la duración del viaje. También influyen el destino, los planes, las tendencias que dominan cada lugar y la forma en la que la moda se adapta a nuevos hábitos de consumo, ocio y redes sociales.
La maleta de verano se ha convertido en una extensión del destino. No se viste igual para una escapada urbana que para unos días en la costa, una ruta por el norte o unas vacaciones en una isla. Cada contexto activa códigos visuales diferentes: tejidos ligeros, tonos neutros, accesorios de rafia, vestidos fluidos, sandalias planas, sudaderas, conjuntos cómodos o piezas más elevadas para planes de noche.
Sigue leyendo







