
En beauty, una imagen no solo muestra un producto, vende una textura, una sensación y una promesa. El brillo de un gloss, la luminosidad de una piel, la densidad de una crema o la frescura de un protector solar forman parte de un lenguaje visual propio. Ahora, la inteligencia artificial empieza a entrar en ese territorio para imaginar nuevas formas de crear contenido: desde campañas aspiracionales hasta imágenes de catálogo listas para ecommerce.
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