
Con la llegada de las vacaciones es habitual desconectar de las obligaciones para poder relajarnos. Esta desconexión, necesaria para el descanso de nuestro cuerpo y mente, suele implicar el abandono de rutinas y nos lleva a adoptar conductas algo menos saludables de las que tenemos instauradas el resto del año. El cambio de horarios, las elecciones de comidas menos saludables y la reducción o pérdida de la actividad física son algunos de estos cambios.
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