
La inteligencia artificial ha entrado en una nueva fase. Durante años, su uso industrial se limitó a tareas concretas como generar contenido, el análisis de datos o la automatización de procesos definidos. En este contexto, la IA agéntica rompe ese marco; ya no se conforma con asistir: planifica, decide y actúa de forma autónoma. Es el salto de la automatización a la creación autónoma de valor, y marca la transición hacia la Industria 5.0.
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