
Según el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), en 2025 se aprobaron 55.558 viviendas para gran rehabilitación, lo que supone un incremento del 117 % en comparación con 2019 y la cifra más alta de la serie histórica reciente. Detrás de ese número hay miles de obras en marcha en pisos, cascos históricos y parcelas urbanas donde, a diferencia de los grandes desarrollos, a menudo no hay espacio suficiente para instalar infraestructuras de videovigilancia a gran escala.
Es en este tipo de obras donde suele surgir el mismo problema. “Nos encontramos con jefes de obra que, tras sufrir robos de herramientas o cobre, acaban comprando detectores por su cuenta e instalándolos ellos mismos”, explica Ignacio González, director general de BauWatch España. “El resultado es que se convierten en una fuente incesante de alertas nocturnas no verificadas. Si ocurre algo a las tres de la mañana, nadie lo está viendo, dejándolos sin pruebas documentadas si más adelante necesitan presentar una reclamación al seguro”.
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