
Hay algo que sucede cada verano cuando llegan las grandes citas futbolísticas: los horarios se comparten en los grupos de WhatsApp, las reuniones se organizan alrededor de un partido y el salón se convierte en el punto de encuentro donde se viven las emociones más intensas. En ese contexto, la pantalla deja de ser un simple dispositivo para convertirse en el centro de la experiencia.
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