
En los últimos dos años, la conversación sobre inteligencia artificial ha girado en torno a una misma pregunta: cómo incorporar esta tecnología a las empresas. Hoy el debate empieza a cambiar. A medida que la IA deja de limitarse a asistir a los profesionales y comienza a participar activamente en procesos de marketing, ventas y atención al cliente, las organizaciones españolas descubren que el verdadero reto ya no es disponer de más inteligencia artificial, sino conseguir que herramientas como los agentes de IA se conecten y entiendan el mismo contexto tanto del negocio como de cada cliente.
Sigue leyendo
