
Durante décadas, la automatización ha ayudado a reducir el trabajo manual en las redes de telecomunicaciones. Pero con el actual auge de la IA, el tráfico de datos está cambiando y la automatización clásica empieza a alcanzar sus límites.
Las aplicaciones de IA generan un tráfico cada vez más interactivo y fluctuante. Al mismo tiempo, crece el llamado uplink, es decir, el flujo de datos del usuario o del dispositivo hacia la red. A esto se suma la inferencia en tiempo real en el borde de la red (edge): los modelos de IA procesan los datos lo más cerca posible del lugar donde se generan, en lugar de enviarlos a un centro de datos remoto. Los agentes de IA, que ejecutan tareas de forma autónoma y se comunican entre sí, también generan nuevas exigencias. Por ello, la capacidad de cómputo debe poder trasladarse de forma flexible allí donde se necesite en cada momento.
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La mayoría de los líderes de TI buscan en la automatización nuevas formas de dar un mejor servicio a sus clientes, acelerar la innovación de los productos y mejorar los ingresos de su organización. Pero también puede ayudar a mejorar la estrategia de protección de datos. Commvault ha resumido las tres maneras en que puede hacerlo: