
Entre los agujeros de seguridad solucionados por los parches de noviembre se encuentra uno que podría estar siendo utilizado en ataques dirigidos y limitados, según informó la propia Google. La vulnerabilidad CVE-2021-1048 está clasificada con una severidad alta y consiste en un fallo use-after-free en el componente del kernel que podría llevar a una escalada local de privilegios.
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