
El último año ha supuesto un vuelco para el bienestar laboral. En 2019, la media de personas que recurrían al teletrabajo era de un 8,3%. Hoy en día, se estima que cerca de un 33% cumple con las condiciones para adoptarlo. A pesar de los beneficios aparentes, también existen riesgos, como la soledad o la conciliación familiar, que pueden reducir ya no solo la productividad de los trabajadores, sino afectarles psicológicamente. Según el Observatorio de Prevención de Riesgos Laborales de Valencia, los teletrabajadores son más propensos a vivir con sentimientos de culpa o irritabilidad asociados a su empleo.
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