
La inteligencia artificial está dejando de ser una herramienta puntual para convertirse en una nueva capa operativa de los ciberataques. Los grupos vinculados a Estados ya la emplean en diferentes fases de una intrusión, desde la identificación de objetivos y vulnerabilidades hasta el desarrollo de malware, el robo de credenciales o el movimiento lateral dentro de las organizaciones.
Esta es una de las principales conclusiones del último informe de TrendAI™, que analiza la adopción de IA por parte de actores vinculados a China, Rusia, Corea del Norte e Irán. El estudio apunta a que el principal cambio no está en la aparición de nuevos tipos de ataque, sino en la capacidad de ejecutar técnicas conocidas con mayor velocidad, escala y capacidad de adaptación.
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