
Con la llegada del verano, las vacaciones escolares y las jornadas prolongadas al aire libre, las familias se enfrentan al reto cotidiano de gestionar la relación de los más pequeños con la tecnología. En un contexto marcado por la creciente preocupación parental ante la sobreexposición digital y el cansancio ocular que provocan las pantallas tradicionales bajo el sol estival, los hogares buscan alternativas equilibradas que concilien conectividad, aprendizaje y salud.
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