Hoy en día, todo el mundo tiene un perfil en LinkedIn. Es una herramienta útil para que las empresas conozcan tu experiencia laboral, tu puesto actual y para que, además, puedan ponerse en contacto contigo sin dificultad. Entre otros datos personales, es habitual incluir una dirección de email.
A pesar de sus ventajas, la plataforma también tiene sus pegas, por lo menos en cuestiones de seguridad. La herramienta no solo es útil para los responsables de recursos humanos, también para ‘spammers’ y ciberdelincuentes ávidos de encontrar direcciones de correo a las que enviar mensajes fraudulentos.
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