
La fragmentación tecnológica es uno de los problemas más costosos de la industria hotelera mexicana y también uno de los menos visibles. Esta no se hace presente en los reportes mensuales, pero su impacto es medible a través de tres dimensiones que definen la competitividad de cualquier negocio de hospitalidad: la eficiencia con la que opera, la gestión de su personal y la operatividad que sostiene su margen. Cifras del “Hotel Operations Index” revelan que solo el 11% de los hoteles en el mundo reportan contar con un stack tecnológico completamente integrado, lo que significa que el 89% restante opera con sistemas que coexisten sin comunicarse. Esa desconexión produce una invisibilidad operativa que compromete la precisión de las decisiones que la dirección toma con información incompleta o desactualizada. Por lo tanto, entender cómo esa desconexión se traduce en costos reales para el negocio es el primer paso para resolverla.
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Tras las primeras valoraciones de este año, el sector turístico español apuesta por su liderazgo y desarrollo a través de la tecnología. Para contribuir a ello, la consultora TIC alicantina SISTEL ha puesto en marcha una estrategia orientada a la modernización de la Industria Hotelera, automatizando procesos, mejorando la gestión financiera y su analítica de datos, uno de los elementos críticos para la buena marcha de estos establecimientos.