Auriga, proveedor de software para el desarrollo de soluciones digitales para la banca y la movilidad compartida, anuncia su aportación estratégica en el desarrollo de un proof of concept(POC) de un modelo de movilidad urbana que integra la tecnología de conducción autónoma “robo-sharing” desarrollada por el Politecnico di Milano.
El sector bancario lleva años reforzando sus defensas frente a un entorno digital cada vez más hostil. Ataques externos, campañas masivas de phishing y ransomware o sofisticadas intrusiones forman parte del día a día de los departamentos de ciberseguridad. Sin embargo, existe un tipo de amenaza que, por su naturaleza, resulta aún más compleja de gestionar: la que surge dentro de la propia organización.
Los servicios financieros digitales son parte vertebral de la operativa, tanto interna como externa. Ahora, el verdadero reto para bancos y entidades es integrar estas nuevas tecnologías de forma que todas las generaciones —desde los nativos digitales hasta los consumidores senior, pasando por la emergente Generación Alpha— se sientan incluidas y respaldadas.
En un momento en que el fraude, los ciber robos y las alertas por ataques digitales masivos están a la orden del día, en el sector bancario los cajeros automáticos son un elemento especialmente vulnerable.
El malware o software malicioso es una de las principales amenazas para estos dispositivos y, por ende, para toda la ciberseguridad de las entidades, ya que a través de él no solo se pueden robar grandes cantidades de dinero, sino también datos de los clientes e información valiosa de sus procesos y funcionamiento. Se considera malware a cualquier código diseñado para eludir medidas de seguridad, modificar procesos o replicarse de forma autónoma con distintos propósitos.
Según datos del Banco de España, los usuarios de banca digital no dejan de crecer, incluso más que la media europea. Sin embargo, según el mismo informe, la oficina bancaria sigue siendo la opción preferida por los españoles para relacionarse con el banco. En este contexto, la digitalización continua es una prioridad para los bancos, tanto a distancia como dentro de la propia sucursal. Pero, al contrario de lo que pueda parecer y de las décadas de innovación y desarrollo que ya han avanzado, todavía les falta mucho por recorrer, en especial a las grandes entidades más tradicionales.
Las entidades bancarias de todo el mundo abordan el nuevo año con retos similares a los de la última década, solo que acentuados por las demandas de los usuarios y la regulación cada vez más estricta. El efectivo o, más bien, el acceso al mismo, sigue siendo clave. Si bien existe y aumenta cada vez más la tendencia cashless, en muchos países este sigue siendo un medio de pago preferido, como en España, donde según datos del BdE el 65% de la población lo utiliza, y la norma ya indica que debe haber como mínimo un cajero en zonas que tengan una población de al menos 5000 habitantes.
El proceso de cierre de sucursales y digitalización de los servicios bancarios evoluciona globalmente. Al mismo tiempo, en varios países como España el efectivo sigue siendo un medio de pago preferido para muchos usuarios, que demandan a sus compañías financieras (y a las administraciones públicas) disponibilidad y acceso.
En un momento en que el fraude, los ciberrobos y las alertas por ataques digitales masivos están a la orden del día, en el sector bancario los cajeros automáticos son un elemento especialmente vulnerable.
Aunque los ataques físicos (alunizajes, explosiones o accesos por la fuerza al dinero que guardan) suelen llevarse la atención mediática por su naturaleza dramática, apenas suponen un 5% de las pérdidas relacionadas con estos dispositivos.
Auriga, proveedor de software líder para el sector de la banca y de pagos, anuncia el lanzamiento de WWS INSIGHT, una nueva herramienta de analítica de datos para recoger, analizar y realizar previsiones del rendimiento operacional y de negocio en todos los canales de servicio del banco.
En la banca, como en el resto de sectores industriales y en la sociedad, avanzar hacia la sostenibilidad es uno de los principales retos para la próxima década. Es cierto que muchos plantean en sus estrategias la necesidad de transformar su operativa y procesos hacia una menor huella de carbono o, mejor, hacia el net-zero antes de 2050, pero, según un informe de Accenture, aunque la mayoría de las grandes entidades del mundo está comprometida con ello, solo alrededor de un 12% está consiguiéndolo hasta el momento.