
Aunque los pagos digitales siguen creciendo, el efectivo continúa desempeñando un papel esencial en el día a día de millones de personas. En España, el 57% de la población lo utiliza como principal medio de pago en establecimientos físicos y el 55% lo emplea a diario. Además, el 84% de los usuarios sigue recurriendo a los cajeros automáticos para realizar operaciones bancarias, lo que confirma que la red ATM continúa siendo una infraestructura crítica para garantizar el acceso al efectivo y la continuidad del servicio financiero.
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Los cajeros automáticos (ATMs) siguen siendo muy lucrativos para los criminales. Para hacerse con su botín cuentan con varios métodos. Algunos son altamente destructivos, pues consisten en la utilización de herramientas o incluso en el uso de explosivos para destriparlos. Pero otros criminales, quizás un poco más sofisticados, prefieren infectar los cajeros con malware, lo que les facilita la manipulación del efectivo desde el interior. Aunque las herramientas maliciosas llevan tiempo en circulación, los últimos descubrimientos revelan que los creadores de malware están invirtiendo cantidad de recursos en hacer que sus “productos” puedan estar al alcance de otros criminales menos familiarizados con la informática.
El malware en cajeros automáticos (ATMs) es un asunto de gran actualidad y que genera una considerable preocupación en el sector bancario, ya que el número de ataques no para de crecer y apunta a toda clase de países y regiones.