
El 15 de marzo de 2020 entró en vigor en España el primer estado de alarma que dio paso a un largo e inédito confinamiento, con el objetivo de doblegar el impacto del coronavirus. El confinamiento ha modificado notablemente los hábitos de los consumidores a favor de la digitalización de los pagos ya que el principal objetivo, tanto del Gobierno como de los comercios, ha sido fomentar el consumo minimizando el contacto, y el riesgo de contagio, a través de métodos de pago alternativos al físico y el efectivo.
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