
Con más de 17 mil millones de dispositivos IoT (Internet de las Cosas, por sus siglas en español) en funcionamiento en todo el mundo, desde cámaras de seguridad hasta televisores inteligentes, aquellos que alcanzan el fin de su vida útil representan una amenaza creciente para la ciberseguridad. A medida que los fabricantes dejan de ofrecer actualizaciones de software y soporte para los dispositivos más antiguos, se abre una puerta peligrosa para que los ciberdelincuentes tomen su control.
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