Babel identifica seis riesgos en los despliegues masivos de IoT en redes eléctricas inteligentes

Technicians inspect substation equipment beneath warning sign reading: ALERTA DE SEGURIDAD: SOBRECARGA EN EL DESPLIEGUE MASIVO DE IoT - RIESGO DE INESTABILIDAD; FALLO SENSOR ID #345-B; INTENTOS DE ACCESO NO AUTORIZADO BLOQUEADOS - VERIFICAR REDES INALÁMBRICAS.

Hoy, España avanza hacia unas redes eléctricas cada vez más inteligentes, digitales y flexibles. Un sistema energético sostenible demanda el desarrollo de infraestructuras digitales eficientes y seguras, lo que implica la integración de miles de dispositivos IoT, sistemas de comunicaciones y plataformas de operación. Estos dispositivos dotan a los centros de operación de las distribuidoras eléctricas de un input muy valioso para tomar decisiones en tiempo real, pero tal y como advierte la multinacional tecnológica de origen español Babel, también hacen crecer la complejidad en los ecosistemas de Smart Grids.

En las pruebas piloto habituales de los dispositivos IoT se comprueba su funcionamiento y sus especificaciones técnicas y funcionales. Aparentemente, todo funciona. “Los problemas empiezan cuando estos dispositivos se despliegan a escala y en un entorno mucho más complejo. Los mayores riesgos no suelen estar en el dispositivo, sino que ocurren cuando diferentes tecnologías, fabricantes y sistemas tienen que funcionar juntos en producción”, explica Martín López Lozano, Senior Manager de Energy & Utilities en Babel. La manera de evitar estos riesgos, según el experto de Babel, es con pruebas y validaciones en entornos controlados, como los que reproducen los Smart Labs.

Incidencias que se podrían trasladar a la red eléctrica por falta de validación

A continuación, en base a su experiencia en despliegues masivos de IoT, Babel identifica seis principales riesgos en este tipo de proyectos:

  1. Problemas de interoperabilidad entre fabricantes. A veces, los dispositivos IoT de diferentes proveedores no son capaces de intercambiar información de manera adecuada. Con frecuencia, esto no se debe a que los fabricantes implantan los estándares de forma incorrecta, sino que lo hacen de manera diferente. Para evitarlo, en un Smart Lab se puede reproducir una serie de escenarios en los que se combinan dispositivos de diferentes proveedores.
  2. Fallos de integración con plataformas de operación. Los dispositivos IoT necesitan integrarse con distintos sistemas y plataformas de operación, como HES, MDM, SCADA o plataformas Cloud. Los fallos en esta integración pueden comprometer la disponibilidad y el aprovechamiento de los datos necesarios para la operación en tiempo real.  Las pruebas en laboratorios Smart Lab ayudan a validar este tipo de integraciones.
  3. Problemas de comunicación en diversos entornos: Las condiciones geográficas, climáticas y del entorno podrían hacer que los dispositivos IoT se comporten en campo de manera diferente a como lo hacen en el laboratorio. Transmitir correctamente un dato en la prueba inicial tampoco garantiza que el sistema lo hará igual de eficiente al comunicar millones de datos. Para ello, los Smart Labs ayudan a simular diferentes escenarios, introduciendo condiciones de pérdida de paquetes y latencia con el fin de identificar posibles anomalías antes del despliegue.
  4. Incidencias en las actualizaciones de firmware: Es otro punto crítico en los despliegues de IoT a escala. Aunque la nueva versión incorpore mejoras importantes o se haya creado para subsanar problemas detectados en la versión anterior, al actualizar también hace falta comprobar que el dispositivo sigue funcionando adecuadamente en cuanto a comunicaciones, estabilidad y rendimiento. Por ello, no basta con validar las nuevas funcionalidades, sino que hay que realizar un ciclo de pruebas completo de todo el dispositivo. Para ello, las Smart Labs automatizan pruebas en paneles con decenas de equipos y configuraciones diferentes.
  5. Problemas de calidad e integridad del dato: Que un dispositivo IoT sea capaz de recoger información no significa que la misma responda a los parámetros o intervalos requeridos por los sistemas de operación. Las incidencias en la calidad e integridad de los datos pueden dificultar la toma de decisiones. Las pruebas de validación permiten comprobar que los dispositivos y sus integraciones responden a las especificaciones técnicas y funcionales exigidas.
  6. Vulnerabilidades de ciberseguridad en dispositivos e infraestructuras. La incorporación masiva de dispositivos conectados también debe cumplir con unos requisitos regulatorios europeos cada vez más exigentes. En este tipo de proyectos, la ciberseguridad no debe entenderse como una validación final, sino como un elemento presente durante todo el ciclo de vida del dispositivo, desde su diseño e integración hasta su entrega y operación. En este ámbito, los Smart Labs permiten realizar pruebas de gestión de identidades y accesos, claves y certificados, auditorías de firmware, comunicaciones seguras y auditorías relacionadas con la cadena de suministro, así como incorporar buenas prácticas de desarrollo seguro para evitar que las posibles vulnerabilidades lleguen a desplegarse en la red.

Acelerar los despliegues y elevar su fiabilidad

Para que las distribuidoras eléctricas puedan abordar los despliegues masivos de dispositivos IoT con un mayor nivel de confianza, Babel pone a su disposición su Smart Lab en Sevilla TechPark, especializado en la validación, homologación e integración de equipos y soluciones IoT y OT. Su laboratorio cuenta con infraestructura e instrumentación electrónica a la última para reproducir condiciones complejas de operación y para la realización de pruebas funcionales, de comunicaciones, de firmware y de ciberseguridad industrial. El laboratorio también cuenta con un espacio de innovación donde se aplican soluciones de IA para automatizar procesos de validación y mejorar el comportamiento y vida útil de los equipos.

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