BTS señala que solo el 38% de las empresas ha formado en IA a más de la mitad de su plantilla

La inteligencia artificial se está instalando en el día a día de las organizaciones más rápido de lo que estas son capaces de preparar a las personas que deben usarla. Así lo revela el BTS AI Pulse Survey 2026, un estudio propio de la consultora BTS elaborado a partir de las respuestas de 388 profesionales -líderes, mandos intermedios y empleados- de distintos sectores y geografías.

La mención de la IA en las presentaciones de resultados de las compañías del S&P 500 está en máximos, pero en muchos casos lo que los datos macro muestran es que el hype ha avanzado más rápido que el retorno y que, pese a los cientos de miles de millones invertidos en infraestructura IA, la productividad total considerando todos los factores no muestra señales de aceleración.

Según el estudio, el 65% de los encuestados afirma que más de una cuarta parte de la plantilla de su organización utiliza herramientas de IA de forma habitual en su trabajo diario. Un 26% sitúa ese uso entre el 51% y el 75% de la plantilla, y un 15% lo eleva por encima del 75%.

La capacitación, sin embargo, no ha seguido el mismo ritmo. Cuando se pregunta por la formación efectivamente recibida, solo el 38% de los encuestados señala que más de la mitad de sus empleados ha recibido formación específica en IA, y un 22% reconoce que menos del 10% de su plantilla ha sido formada. Es decir, hay organizaciones donde el acceso a la herramienta se ha generalizado mientras la formación sigue siendo testimonial y esto cobra ahora especial relevancia tras la entrada en vigor del AI Act de la Unión Europea, que permite ya a las autoridades nacionales verificar el cumplimiento del artículo 4 del Reglamento, que obliga a garantizar la alfabetización en IA de la plantilla de las empresas. La formación en IA ha pasado, así, de ser una palanca de productividad a ser también un requisito normativo que debe poder acreditarse.

“Lo que múltiples estudios y análisis muestran es que la mayoría de las organizaciones está en IA ‘a través de suscripciones’, pero muy pocas la han convertido en una capacidad real. Nuestro estudio sugiere el por qué: el acceso se ha democratizado; la capacitación, no”, indica Isaac Cantalejo, Managing Director de Netmind, compañía del grupo BTS con foco en tecnología.

Falta de habilidades y de confianza, las principales barreras para la adopción de la AI

Ese desfase entre despliegue y capacitación ayuda a explicar el principal hallazgo del estudio en materia de obstáculos: la falta de habilidades o de confianza de los empleados es, con diferencia, la primera barrera para la adopción de IA, señalada por el 47% de los encuestados. Le siguen la formación insuficiente (32%), la falta de claridad en la gobernanza (31%), el temor a la pérdida de empleo (31%) y los procesos de trabajo no rediseñados para la IA (21%). Las limitaciones tecnológicas o de las propias herramientas quedan relegadas al sexto puesto (19%).

“Las organizaciones están dando acceso a la IA antes de dar a las personas la capacidad de usarla bien. Ese desfase es hoy el principal freno a la adopción, no la tecnología, sino la confianza de quienes tienen que trabajar con ella. El patrón que emana de nuestro estudio confirma lo que vemos en nuestro trabajo con clientes: la IA es, ante todo, una oportunidad de personas, y los frenos principales son humanos, culturales y organizativos, no técnicos”, explica André Ribeiro, Senior Vice President & Partner, Head of Iberia en BTS.

Este desfase entre acceso y capacidad real es también el terreno en el que trabaja Netmind, la práctica de IA del grupo BTS, ayudando a las organizaciones a construir las capacidades propias necesarias para convertir el acceso a la IA en resultados sostenibles.

Prioridades para el futuro cercano

El propio estudio confirma que las organizaciones han identificado el problema. Las tres prioridades que encabezan la agenda de IA para los próximos doce meses son de capacitación de personas: construir habilidades y confianza en los empleados (47%), crear tiempo y espacio para aprender y experimentar (47%) y ampliar el acceso a las herramientas (46%). Objetivos más avanzados como la IA agéntica (26%) o el desarrollo de marcos de gobernanza y políticas de uso (23%) quedan claramente por detrás.

“Las tres prioridades que marcan la agenda: construir habilidades y confianza, crear tiempo para experimentar y ampliar el acceso; tienen algo en común: son decisiones sobre las personas, no sobre la tecnología. Y ese es el giro real que tienen que dar ahora las organizaciones en cómo contratan y desarrollan talento: de la experiencia a la curiosidad, del cumplimiento a la capacidad de adaptarse”, afirma Ribeiro.

“El riesgo ahora es confundir formar con dar un curso. Esa brecha no se cierra con un catálogo de formación ni con más licencias, sino construyendo capacidades propias que potencien el valor de las inversiones en IA rediseñando procesos, fijando criterios y levantando modelos de gobierno que aguanten, aunque cambien las herramientas o los proveedores. El retorno de la IA no llega cuando se compra la licencia, sino cuando las personas saben usarla. Y eso es, además, lo único que una organización podrá acreditar después ante un regulador”, concluye Cantalejo.

Deja una respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.