
Aragón ha logrado situarse en el mapa mundial de la tecnología atrayendo grandes infraestructuras digitales, pero el verdadero reto no es solo recibir la inversión, sino conseguir que ésta se traduzca en beneficio económico y social para la comunidad a largo plazo. Esta es la principal conclusión del informe “Centros de datos: de la magnitud al valor. Guía para que generen beneficios colectivos en Aragón” presentado por la Fundación Basilio Paraíso (con la colaboración de Microsoft) como continuación de la publicación sobre centros de datos elaborada el año pasado. Si aquel midió la magnitud de la oportunidad, este responde a la siguiente pregunta: qué debemos hacer para que esa inversión se traduzca en valor para el territorio.
El informe, presentado esta mañana por la Fundación Basilio Paraíso, responde al compromiso de seguimiento que la entidad viene realizando sobre el despliegue de centros de datos en Aragón, considerado un proyecto estratégico para el futuro económico y tecnológico de la comunidad.
El estudio ha sido elaborado por Óscar Lobera, miembro del equipo de la FBP, quien ha expuesto sus principales conclusiones ante más de 200 personas, representantes de empresas y entidades aragonesas.
El documento cifra la inversión total anunciada en torno a los 70.000 millones de euros, y se centra en los más de 33.400 millones de euros de proyectos con expediente oficial. Sobre el mismo criterio cifra en cerca de 1.700 megavatios la potencia informática unificada. Para medir la repercusión real sobre el PIB y el empleo, la investigación divide la repercusión económica en dos fases con dinámicas muy distintas: la «ola» constructiva (2024-2033), que generará 8.065,9 millones de euros de riqueza directa e indirecta (Valor Añadido Bruto) y un acumulado de 143.536 empleos equivalentes a jornada completa a lo largo de la década. El punto álgido se alcanzará en 2028, cuando la actividad constructora representará el 4,3% del PIB regional y el 5,9% del empleo.
La segunda fase será la «base» de operación continua (cada año): Una vez construidos los campus informáticos, su funcionamiento cotidiano aportará anualmente 1.149,6 millones de euros al PIB aragonés y mantendrá 3.217 empleos estables durante sus 20 o 30 años de vida útil.
Las 5 palancas y las 15 actuaciones para retener el valor en Aragón
Para aprovechar esta oportunidad histórica, la Fundación Basilio Paraíso propone pasar a una estrategia activa basada en 5 palancas estratégicas y 15 actuaciones concretas:
- Estrategia del conjunto: Definir una hoja de ruta clara para no ser solo un contenedor de servidores, sino una región que desarrolle tecnología propia aprovechando el efecto tractor de los gigantes del sector.
Actuaciones: Estrategia aragonesa de IA y computación; Unidad de gestión integral; Observatorio de seguimiento. - Cadena de suministro: Preparar a las empresas aragonesas para capturar los grandes contratos de mantenimiento y servicios técnicos, que moverán 174,3 millones de euros anuales en gasto recurrente.
Actuaciones: Mapa común de capacidades; Programa de atracción y creación de empresas. - Talento: Afrontar la falta de mano de obra en los sectores clave mediante la movilidad y la recualificación acelerada de trabajadores en activo. Los salarios del sector ofertados en estas instalaciones superan en un 54% la media nacional.
Actuaciones: Plan de choque para el pico de obras (2026-2029); Itinerario de especialización sobre la FP existente; Plan de atracción y retorno de talento. - Dato y conocimiento: Utilizar la cercanía a esta superpotencia de cálculo informático para que la industria aragonesa (automoción, agroalimentación, logística) gane competitividad adoptando la Inteligencia Artificial.
Actuaciones: Oficina técnica de espacios de datos sectoriales; Plataforma de innovación abierta; Sensibilización y capacitación del liderazgo empresarial en IA. - Retorno al territorio: Garantizar que las localidades donde se instalan los centros perciban beneficios visibles en empleo local, infraestructuras, vivienda y servicios públicos.
Actuaciones: Marco de compromiso comunitario; Asistencia técnica municipal a los ayuntamientos anfitriones; Fondo de retorno territorial y agenda social compartida.
“Atraer a las grandes empresas tecnológicas fue el primer gran paso de Aragón; asegurar que esa inversión se convierta en mejor empleo, empresas más competitivas y desarrollo rural es la tarea que empieza ahora”, concluye el informe.