
Un análisis del Fondo Monetario Internacional estima que la Inteligencia Artificial (IA) podría llegar a afectar al 40% de los empleos a nivel global. En un país con una estructura de gestión compleja y multinivel en la Administración pública como es España, esta tecnología se presenta como la herramienta estratégica para lograr una administración más ágil, transparente, eficiente y centrada en el ciudadano.
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