Vuelta al cole: bien preparados, incluso aprendiendo desde casa

La vida escolar ha cambiado de forma significativa en los últimos dos años. El proceso de digitalización de la educación, ya iniciado, ha sido (literalmente) una experiencia de aprendizaje para todos los involucrados, y ahora el objetivo debería ser utilizar y construir sobre lo asimilado. Después de todo, con el equipo adecuado se consigue el mejor aprendizaje, incluso desde casa.

Escolarización en casa, con futuro

La moda de la enseñanza digital ha removido muchas cosas, y todavía sigue haciéndolo. Contar con un equipo de aprendizaje bien actualizado es de vital importancia, sea para hacer los deberes o para comunicarse con los compañeros de clase. Pero ¿qué caracteriza a un espacio de aprendizaje digital que cuenta con el equipo adecuado? Hemos reunidos los consejos y sugerencias más importantes para elegir el hardware adecuado.

¿Ordenador de sobremesa, portátil o tablet?

Por supuesto, la decisión básica se refiere a la cuestión de si los niños deberían usar un ordenador fijo convencional, un portátil o una tablet. En la mayoría de casos, lo más recomendable son estos dos últimos, pues ofrecen una flexibilidad bastante mayor que una computadora de sobremesa. Pueden usarse tanto en casa como en el colegio, en viajes escolares o incluso durante programas de intercambio internacionales.

Cuando se acompañan de un monitor, tanto un portátil como una tablet resultan comparables, en cuanto a ergonomía, con un ordenador de sobremesa, siendo innecesario comprar hardware adicional. Ambos tipos de dispositivo suelen incorporar un micrófono y una webcam, por lo que no es necesario comprarlos por separado.

Sin embargo, la decisión final sobre el hardware y el sistema operativo siempre debe consultarse con el personal docente, que sabe con exactitud que programas y aplicaciones van a usarse, y qué tipo de equipo se necesita para ello.

Portátil: ¿modelo para principiantes o profesional?

Especialmente es niños pequeños, se recomienda comprar dispositivos de diseño muy duradero y que, a ser posible, no se rompan al caer. Así podrán disfrutarlos durante más tiempo que los llamativos pero frágiles Ultrabooks, y tampoco serán un lastre tan grande para el bolsillo de sus padres.

Por supuesto, el equipo técnico específico depende, en gran medida, de tus necesidades individuales y tu presupuesto. Los siguientes puntos de referencia te ayudarán a la hora de seleccionar el equipo adecuado:
· Un procesador de alto rendimiento
· Memoria interna RAM de al menos 6 GB; preferiblemente, 8 GB
· Un disco duro SSD con un espacio de almacenamiento de al menos 128 GB
· Una pantalla, como mínimo, con resolución Full HD
· Webcam y altavoces integrados, así como un micrófono para videoconferencias

A medida que tus hijos crezcan, querrás optar por un hardware más potente para ellos. De esa manera, ya tendrán entre manos un portátil competente cuando lleguen a la universidad. Para los escolares, recomendamos un portátil de 13 o 15 pulgadas que cumpla con los criterios antes mencionados. Un niño tendrá suficiente con ese tipo de dispositivo durante unos cuantos años.

Tablet, el moderno miniordenador

Una tablet puede ser una buena alternativa a un portátil. Como regla general, la tablet que use tu hijo no debería tener más de dos años para ofrecer tanto un rendimiento como una fiabilidad futura suficientes. En general, estos dispositivos no se pueden actualizar. Como mínimo, debería incluir un procesador de dos núcleos y 2 GB de RAM. Un consejo: consulta a los profesores de tu hijo para asegurarte de que los programas que necesite para sus lecciones estén disponibles en la tienda de aplicaciones del dispositivo.

La pantalla adecuada para una mejor visión

Con el hardware adecuado, tanto las tablets como los portátiles pueden resultar bastante más eficientes y ergonómicos para usar en casa. La compra más importante es un monitor externo, que permite una mejor postura al sentarse y cuenta con mayor resolución, lo que hace tu trabajo más fácil de visualizar y tensiona menos tus ojos.

Los criterios más importantes para un monitor incluyen un panel IPS de última generación y suficientes opciones de ajuste de su posición. Un buen modelo debería permitirte ajustar altura, inclinación y rotación. En cambio, la elección del tamaño y resolución de pantalla varía de forma significativa en función del uso que se le vaya a dar y el espacio disponible. Sin embargo, como regla básica, recomendamos un monitor con una diagonal de pantalla de, al menos, 24 pulgadas y resolución Full HD (1920 x 1080 píxeles).

Otros accesorios

Obviamente, cuando usas un ordenador de sobremesa necesitas un teclado y un ratón, pero también deberías comprarlos cuando uses un portátil o una tablet en casa. Trabajar con estos dispositivos de entrada es más que recomendable y, de todos modos, los niños van a tener que acostumbrarse a ellos. Incluso el Trackpad más avanzado y el teclado integrado más moderno están diseñados, sobre todo, para uso portátil, y no para un empleo prolongado sobre un escritorio. Incluso una combinación económica de teclado y ratón ayudará a tu hijo a estar mucho más relajado cuando estudia.

Una impresora también debería constar en tu lista de la compra, y lo ideal sería que incluyera función de escáner para poder digitalizar los deberes. Resulta especialmente práctico que la mayoría de impresoras modernas funcionen vía Wi-Fi, y no generen líos de cables.

Internet potente

No importa donde ni cómo se configura el espacio de aprendizaje en casa: necesitará una buena conexión online. El problema es que muchos hogares tienen una cobertura Wi-Fi irregular. A lo que ayudan soluciones tecnológicas Plug-and-Play como los repetidores Wi-Fi o los adaptadores Powerline. Pero ¿qué dispositivo es el más recomendable? Por regla general, los repetidores son más adecuados para pisos y para distancias cortas. En cambio, si el Wi-Fi tiene que cubrir un área más grande, o varios pisos en una casa unifamiliar, la opción idónea son los adaptadores Powerline. El truco de estos últimos es que utilizan la instalación eléctrica como un largo cable de datos. La ventaja es que ni las paredes ni los techos ralentizan la red. Lo único que hace falta son pequeños adaptadores Magic, que convierten cualquier enchufe en un punto de acceso con Internet de alta velocidad, con o sin cables.

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