
La tradicional “cuesta de enero”, marcada por un aumento de pagos, compras online y solicitudes de financiación, se ha convertido en un escenario especialmente atractivo para los ciberdelincuentes. Sin embargo, lejos de limitarse a campañas estacionales, los expertos advierten de que el fraude financiero se ha profesionalizado y opera de forma constante durante todo el año, con técnicas cada vez más sofisticadas y automatizadas gracias a la inteligencia artificial.
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