Los deepfakes plantean, en la actualidad, una seria amenaza. Estas creaciones, que implican la manipulación realista de imágenes y videos, están teniendo un impacto significativo en diversos ámbitos, incluyéndose como armamento de guerra y para distorsionar la percepción pública de los conflictos. De hecho, según datos recopilados por el Foro Económico Mundial, los ataques de deepfake se disparan anualmente un 900%.
El cibercrimen ha alcanzado un valor global cercano al 1,5% del PIB mundial. Ha llegado al billón de dólares, superando la suma de los otros tres grandes “motores” económicos en el mundo del crimen: el tráfico ilegal de armas, la trata de seres humanos y el mercado ilegal de drogas. En cuanto a sus objetivos, se dirige a todos los mercados, pero, principalmente, a empresas, gobiernos y administraciones.
Todas las empresas, independientemente de su tamaño, están en el punto de mira de los ciberdelincuentes. Hoy en día la información vale mucho y los datos de cualquier organización están muy cotizados en el mercado negro.
Sin embargo, la ciberseguridad es una de las asignaturas pendientes para muchos organismos y empresas de España. De hecho, nuestro país es uno de los más ciberatacados del mundo, pero no se encuentra entre los primeros puestos en lo que a inversión en soluciones para evitar estos asaltos se refiere.
El Día Internacional de la Mujer es una fecha especialmente señalada en los calendarios de todos los países en los que la lucha por la igualdad de género se ha convertido en un pilar fundamental para gobiernos y ciudadanos. Actuar contra la violencia de género es uno de los retos de la sociedad actual.
El número de ataques durante los últimos años ha seguido una línea creciente. De hecho, se calcula que cada año se producen entre un 50 y un 100% más de ataques que el anterior.
En 2022, este hecho se vio seriamente afectado por la ciberguerra en Europa, y hay factores relacionados que hacen prever un incremento sustancial también en este 2023. La complicada situación geopolítica mundial, la guerra, la polarización en la sociedad, los intereses económicos, o los problemas con la energía y con las infraestructuras críticas son algunos de ellos.
La ciberseguridad es un sector en auge, con ciberataques cada vez más sofisticados y virulentos, y es que, el 90% de las empresas españolas se han visto afectadas este año por algún tipo de ciberamenaza. Este incremento en el número de ataques, derivado, entre otras cosas, de la situación geopolítica, ha provocado una mayor preocupación en empresas y gobiernos, que han decidido aumentar su inversión en ciberseguridad. De hecho, la seguridad de la información se ha convertido en una de las prioridades para las compañías en 2022. Ante este escenario y, según datos del estudio Estado de la ciberseguridad en España, elaborado por Secure&IT, más de la mitad de las empresas (51,3%) tiene previsto incrementar su inversión en este ámbito. De las restantes, el 44% mantendrá los mismos niveles que el año pasado; casi un 1% empezará a invertir, y solo un 3,8% ha manifestado su intención de reducirlos.
Los ciberataques han crecido en peligrosidad en los últimos meses y ahora están más dirigidos hacia un objetivo concreto. Esto ha dado lugar a un aumento de la preocupación que, según datos del estudio “Estado de la ciberseguridad en España”, elaborado por la empresa de seguridad de la información Secure&IT, más del 80% de las empresas está buscando asesoramiento tecnológico y legal externo en esta materia.
La ciberdelincuencia es un negocio que mueve mucho dinero, incluso más que el tráfico de drogas y armas. El número de ciberataques creció hasta un 50% en 2021 y, con ellos, el coste de los mismos se ha duplicado en los últimos años. El informe anual sobre Ciberpreparación de la aseguradora internacional Hiscox, calcula que en 2020 el coste medio de un ciberataque para una empresa española se situaba en 55.000 euros, mientras que este año esa cifra se ha duplicado, superando los 100.000.
No todos los ciberataques tienen éxito, pero los que lo consiguen acarrean consecuencias catastróficas a las empresas. Además de las pérdidas económicas, pueden ocasionar daños irreparables a su reputación y, en ocasiones, el cierre de la compañía.
El número de ciberataques creció hasta un 50% en 2021 y, de forma exponencial, los ataques de ransomware, los dirigidos a OT, IoT y a dispositivos móviles. También prolifera el conocido como “fraude al CEO”, el robo de credenciales, el phishing y el robo de información con chantaje. Como subraya, David Hernández, Inspector de la Policía Nacional y miembro de C1b3rWall, “hay además una gran discrepancia entre el número de ciberdelitos conocidos y aquellos que llegan a ser esclarecidos”