
Cuando se habla de protección de datos, normalmente pensamos en políticas de privacidad, consentimientos o requisitos legales. Sin embargo, muchas brechas de seguridad empiezan de una forma mucho más sencilla: con un correo electrónico que parece legítimo y no lo es.
Coincidiendo con el aniversario de la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), aplicable desde el 25 de mayo de 2018, conviene recordar que proteger la información personal también implica reforzar uno de los canales más utilizados dentro de cualquier organización: el correo electrónico.
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El Ayuntamiento de Madrid ha adjudicado a Altia el contrato para la prestación de servicios de soporte destinados a la verificación del grado de adecuación del consistorio y sus organismos autónomos al Reglamento General de Protección de Datos (RGDP) y a la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGSS).
La publicidad suele ser uno de los medios más efectivos que las empresas tienen en cuenta para promocionar y posicionar sus productos o servicios al público objetivo. Pero muchas veces estos mensajes publicitarios consiguen todo lo contrario, porque utilizan canales demasiado invasivos como el teléfono o son demasiado insistentes, lo que termina causando rechazo entre los usuarios. El Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) aclara que todo el mundo tiene derecho a reclamar cualquier incidencia en el acceso y uso de sus datos por parte de las compañías. Por ello, PrivacyCloud, empresa dedicada al desarrollo de software y prestación de servicios para la gestión de datos personales, señala qué hacer para dejar de recibir este tipo de publicidad intrusiva.
Hace un año, en Europa, todo el mundo estaba pendiente de la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Sin embargo, de forma paralela, en marzo de 2018 el senado de los Estados Unidos aprobó una nueva normativa para regular el almacenamiento de datos en la nube, la Ley Cloud Act. Esta nueva normativa regula el manejo de los datos de la empresa que está físicamente ubicada fuera de los EE.UU., pero de la que es responsable una empresa estadounidense. Según Cloud Act, estos datos serán tratados como si estuvieran almacenados en servidores de los Estados Unidos.
El 25 de mayo se cumple un año de la entrada en vigor oficial del Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea, conocido como GDPR por sus siglas en inglés. Se trata de un marco de privacidad innovador, que permite a los residentes de la UE tener control sobre su información personal y que puedan utilizar las tecnologías digitales e interactuar de forma libre y segura entre ellos y en todo el mundo.
El próximo día 25 de mayo se cumple el primer aniversario desde la implantación del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), una normativa que produjo un vuelco total en la forma en la que las empresas tratan la información que almacenan. Esta normativa pone en relieve la necesidad de que los datos que manejan las empresas estén cifrados. En este sentido Kingston, el líder mundial independiente de productos de memoria y soluciones tecnológicas, desvela que el 71,3% de los empleados ha perdido al menos una vez un USB con documentos de trabajo desprotegidos, y apunta al cifrado de datos como una de las soluciones más efectivas para las empresas. Esta cifra es algo mayor que la registrada por otro estudio de Kingston meses antes de la implantación definitiva del RGPD, que señalaba que el 68,3% de las empresas habían perdido uno de estos dispositivos con información corporativa desprotegida, lo que indica que, a pesar de la nueva normativa, las empresas aún no están cuidando este aspecto.