
La personalización se ha convertido en el nuevo estándar de las marcas en 2026. Los consumidores esperan ser tratados como individuos únicos, no como simples números en una base de datos. Sin embargo, la clave para lograrlo estará en encontrar el equilibrio adecuado entre ofrecer experiencias altamente personalizadas y respetar la privacidad del usuario. En este escenario, las marcas que logren adaptar su comunicación y servicios sin ser invasivas serán las que conquisten a sus audiencias. Según el informe de la PHI, la agencia de marketing estratégico referente en el sector, el 75% de los consumidores tienen más probabilidades de comprar a marcas que personalizan su comunicación, pero también destaca que el 51% considera intrusivo recibir anuncios demasiado “personales”. Este contraste pone de manifiesto el reto al que se enfrentan las marcas: si bien la personalización es esperada, la invasión de la privacidad genera rechazo.
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