
La Inteligencia Artificial está entrando progresivamente en la gestión empresarial, pero su capacidad para automatizar procesos depende de un elemento previo: disponer de datos fiables y accesibles. En logística, una parte de esa información continúa llegando a través de albaranes, facturas, pedidos, etiquetas, documentos de transporte o justificantes de entrega.
El papel, además, no es únicamente aquello que queda pendiente de digitalizar. En determinados procesos sigue siendo un soporte eficiente, especialmente en muelles, rutas, zonas con conectividad limitada o situaciones en las que no siempre es posible disponer de tecnología. A ello se suma una realidad documental muy heterogénea, con información que no siempre está disponible en formato digital, como determinados documentos vinculados a mercancías peligrosas o permisos de acceso.
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