Seis de cada diez clientes españoles no contratarían un producto bancario sin intervención humana

La inteligencia artificial empresarial está entrando en una nueva fase. Después de extenderse como asistente para generar contenidos, resumir documentación o analizar información, comienza a incorporarse a las operaciones mediante agentes de IA capaces de consultar datos, utilizar herramientas y ejecutar partes de un proceso. Sin embargo, Qaracter advierte de que su éxito no dependerá de concederles la máxima autonomía, sino de definir qué pueden hacer, cuándo debe intervenir una persona y quién responde ante cada decisión.

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