
La reciente publicación de una nueva patente de Meta para sus gafas inteligentes vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre las implicaciones de estos dispositivos para la privacidad y la ciberseguridad. A medida que las gafas inteligentes incorporan capacidades más avanzadas, la información que potencialmente pueden recopilar y procesar deja de limitarse a imágenes o vídeos del entorno y puede incluir datos biométricos, rostros, ubicaciones, reacciones e incluso conexiones sociales.
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