
En 1999, el diseñador japonés Shigetaka Kurita se enfrentó a un problema muy humano: los mensajes de texto de apenas 250 caracteres eran incapaces de transmitir emoción. Su solución fueron 176 pequeños pictogramas de 12×12 píxeles, dibujados a mano, que hoy conocemos como los primeros emojis. Veintiséis años después, aquel gesto de rebeldía visual sigue vivo cada 17 de julio en el Día Mundial del Emoji.
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