
Una nueva investigación de Avast, marca parte de Gen Digital, ha revelado cómo millones de conexiones domésticas a Internet están siendo utilizadas silenciosamente para canalizar tráfico cibernético malicioso sin que sus propietarios lo sepan. El mecanismo se conoce como Proxy Residencial: algunas aplicaciones ofrecen abiertamente dinero o recompensas a cambio de compartir el ancho de banda que no se utiliza, mientras que otras esconden esta práctica en la letra pequeña o se instalan silenciosamente junto a una VPN gratuita o software pirateado. Aunque los proxies residenciales tienen usos comerciales legítimos, el tráfico que circula a través de ellos puede ser utilizado con fines maliciosos, incluso sin que el proveedor lo sepa.
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