
El confinamiento ha aumentado el uso de videoconsolas para lograr entretener a los más pequeños de la casa durante las largas horas que han tenido que pasar encerrados en sus hogares. Actualmente, Europa es la segunda región más aficionada a esta actividad con 668 millones de jugadores, según un informe de DFC Intelligence. Por ello, los jugadores de videojuegos se han convertido en un objetivo creciente para los ciberdelincuentes debido a que la mayoría de estos tienen cuentas asociadas en las que se registran diferentes datos bancarios, información personal, email, etc.
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