
La irrupción de nuevos agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar acciones directamente en el equipo del usuario está marcando un punto de inflexión en materia de ciberseguridad. Estas herramientas, que ya no se limitan a responder preguntas, sino que pueden gestionar tareas complejas de forma autónoma, plantean nuevos retos en términos de privacidad, control y protección de la información personal.
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