
Con una tasa de paro de casi el 28 % en menores de veinticinco años y una edad media de emancipación de 29,8 años frente a la media europea de 26,4, los y las jóvenes españoles se enfrentan a un futuro marcado por las dificultades para encontrar un empleo estable y acceder a la vivienda. Para aquellos que crecen en el sistema de protección la situación es todavía más complicada ya que la mayoría de edad supone el cese del acogimiento, por lo que deben enfrentarse a una emancipación prematura en la que a menudo no cuentan con los apoyos necesarios para su plena integración social y laboral.
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