
La juventud española encara su futuro con la ardua tarea de encontrar empleo y vivienda en un contexto marcado por una tasa de paro de 26,58 % en menores de 25 años y una edad de emancipación en torno a 30,4 frente a la media europea de 26,3. Una situación aún más difícil para los y las jóvenes que crecen en el sistema de protección, ya que la mayoría de edad implica el fin del acogimiento y una súbita transición a la vida adulta en la que no cuentan con los apoyos necesarios para su plena integración sociolaboral.
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