
Moda, tecnología, artículos para el hogar, entretenimiento y cultura, viajes, comida a domicilio, alimentación… Internet permite a los consumidores acceder a una amplia variedad de productos de forma fácil con envíos cada vez más rápidos, devoluciones gratuitas, precios competitivos o una atención al cliente cercana, entre otros. El 86% de los españoles compran y venden a través de Internet [1], transacciones que, en la mayoría de los casos, concluyen con éxito, pero que en otras pueden acabar con el comprador insatisfecho por no saber a quién recurrir ante problema.
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