
Check Point Research, la división de Inteligencia de Amenazas de Check Point® Software Technologies Ltd., pionero y líder global en soluciones de ciberseguridad, ha hecho pública una investigación sobre Yoba, una sofisticada campaña de malware que suplanta el software de escritorio de populares herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT y Claude para infectar los equipos de los usuarios.
El estudio demuestra cómo el interés masivo por acceder a las últimas novedades de IA está creando nuevas oportunidades de ingeniería social. Los atacantes crearon repositorios y páginas en GitHub utilizando nombres falsos de versiones futuras como «GPT-5.6 Sol» o «Claude Opus». A través de técnicas de envenenamiento de motores de búsqueda (SEO poisoning), consiguieron que estos recursos maliciosos aparecieran prominentemente en los resultados de Google cuando los usuarios buscaban aplicaciones de escritorio de IA.
Una de las características más relevantes identificadas por Check Point Research es que las soluciones de la compañía o los sistemas informáticos ni de OpenAI ni de Anthropic han sido comprometidos. En su lugar, los ciberdelincuentes empaquetaron los componentes maliciosos de Yoba junto a ejecutables legítimos y firmados digitalmente por las propias empresas creadores de ChatGPT y Claude.
Al ejecutarse el instalador, los archivos firmados cargan de forma secundaria una biblioteca DLL maliciosa (winmm.dll) ubicada en la misma carpeta, una técnica ampliamente conocida como DLL Sideloading. Este método permite al atacante eludir parte de las protecciones de seguridad tradicionales, ya que el archivo principal es completamente genuino, lo que demuestra que una firma digital válida valida únicamente al ejecutable individual, pero no a la totalidad de los componentes que lo acompañan.
El flujo de infección de Yoba demuestra un alto grado de evasión. Una vez ejecutada la primera etapa (YobaDropper), el sistema verifica el entorno mediante comprobaciones de lenguaje regional y privilegios de administración para evitar el análisis automatizado de los analistas de seguridad, asegurando además su persistencia mediante tareas programadas.
Para la transmisión de órdenes y la descarga de módulos adicionales, Yoba combina servicios web legítimos en lugar de infraestructuras habituales de mando y control:
· Extrae la información de dominio a partir de la imagen de perfil de un canal de Telegram.
· Consulta el servicio DNS-over-HTTPS de Google para obtener registros TXT cifrados.
· Descarga el archivo ejecutable final desde plataformas públicas de almacenamiento como Catbox.
Aunque en la campaña analizada por CPR el módulo final distribuido fue el minador de criptomonedas XMRig (configurado para pausarse cuando el usuario interactúa activamente con el ordenador), la investigación remarca que el componente YobaLoader es un cargador genérico capaz de desplegar cualquier otro tipo de payload ejecutable o script en PowerShell. Por ello, Check Point Research aconseja a las organizaciones tratar este tipo de incidentes como un compromiso total del sistema y no como un mero evento de minería no autorizada.
Check Point Research asegura que Yoba demuestra que los atacantes no necesitan vulnerar un modelo o servicio de IA para explotarlo, sino que les basta con manipular la confianza de los usuarios alrededor de estas marcas. Por ello, la seguridad en la adopción de la IA debe ampliarse no solo a la protección de datos o prompts, sino a la gestión rigurosa del origen de las aplicaciones informáticas.
Para mitigar este riesgo, Check Point Research recomendó descargar software únicamente desde los canales oficiales del desarrollador, restringir permisos de administración a usuarios no privilegiados y desplegar herramientas de seguridad defensiva en el endpoint dotadas de capacidades de emulación de amenazas, análisis de comportamiento e inteligencia integrada basada en IA para interceptar comunicaciones maliciosas en cualquier fase de la cadena de ataque.