
ESET, compañía líder en ciberseguridad, alerta sobre un modus operandi en el que el engaño comienza con una llamada telefónica y puede terminar frente a un cajero de criptomonedas. El delincuente se hace pasar por un empleado de un banco, una autoridad, un técnico o incluso un responsable de la empresa de la víctima y la convence de que debe realizar un pago urgente o trasladar su dinero a un lugar supuestamente seguro.
El cajero es, en realidad, únicamente el último paso de una estafa basada en la ingeniería social. El objetivo del atacante es generar miedo o urgencia para conseguir que la víctima actúe antes de comprobar quién está realmente al otro lado del teléfono.
Además, la propagación de estas estafas no es casual. El uso de criptomonedas también se ha extendido en España: según estimaciones recogidas por Funcas, entre el 5% y el 8% de la población posee criptoactivos. En mercados donde los cajeros de criptomonedas están mucho más extendidos, como Estados Unidos, en 2025 se registraron 13.460 denuncias relacionadas con estos dispositivos, que ocasionaron 389 millones de dólares en pérdidas. El número de denuncias aumentó un 23% y las pérdidas un 58% respecto al año anterior.
“Los ciberdelincuentes no necesitan que la víctima conozca previamente el funcionamiento de las criptomonedas. Son ellos mismos quienes la guían durante todo el proceso y utilizan la presión y la urgencia para evitar que tenga tiempo de reflexionar o pedir una segunda opinión”, explica Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET España. “Además, el hecho de que la operación se realice en un terminal físico puede generar una falsa sensación de seguridad y hacer que la víctima perciba el proceso como legítimo, cuando en realidad está siguiendo instrucciones dictadas por el estafador”.
Del teléfono al cajero
Aunque la dinámica puede variar, ESET identifica un patrón habitual. El ciberdelincuente contacta inesperadamente con la víctima y se presenta como una figura de confianza. A continuación, plantea una emergencia: alguien ha accedido a su cuenta bancaria, su identidad está siendo utilizada para cometer un delito, existe un problema con su ordenador o es necesario realizar urgentemente un pago empresarial.
Después intenta mantener a la persona al teléfono durante todo el proceso, desaconsejándole hablar con familiares, compañeros o con la entidad a la que supuestamente representa. Finalmente, le indica que retire efectivo, acuda a un cajero de criptomonedas y escanee un código QR que recibe en su móvil.
Ese código no sirve para proteger el dinero. Contiene la dirección del monedero controlado por los delincuentes y hace que las criptomonedas adquiridas terminen directamente en sus manos.
En España ya existen ejemplos de este modus operandi. En Palma, una trabajadora fue engañada por una persona que se hizo pasar por el director general de su empresa y realizó sucesivos pagos mediante cajeros de criptomonedas. El caso, ocurrido en 2024, llegó este año al Tribunal Superior de Justicia de Baleares. La víctima continuó realizando las operaciones incluso después de recibir advertencias de que podía estar sufriendo una estafa.
¿Por qué recurren a las criptomonedas?
Una vez confirmada una transacción con criptomonedas, no existe un mecanismo de devolución equivalente al que puede ofrecer un pago con tarjeta, lo que dificulta enormemente recuperar los fondos. Esto no significa que las operaciones sean anónimas o imposibles de seguir. Las transacciones realizadas en redes públicas pueden rastrearse a través de la blockchain, pero identificar a la persona que controla el monedero y recuperar el dinero antes de que sea trasladado nuevamente puede resultar complejo.
De hecho, el pasado julio, la Policía Nacional consiguió recuperar 40.500 euros de una estafa relacionada con falsas inversiones en criptomonedas en Palma gracias al seguimiento de las transacciones en blockchain, aunque la víctima había perdido inicialmente 270.000 euros.
Cinco señales para detenerse antes de pagar
ESET recomienda desconfiar especialmente cuando coincidan algunas de estas situaciones:
- Una llamada inesperada exige actuar inmediatamente para evitar perder dinero, afrontar una sanción o sufrir otras consecuencias.
- El interlocutor pide mantener la conversación abierta y aconseja no consultar a nadie.
- Solicita retirar efectivo o comprar criptomonedas para solucionar un supuesto problema.
- Envía un código QR o una dirección de monedero indicando dónde debe realizarse el pago.
- Afirma representar a un banco, una autoridad o una empresa, pero se opone a que la víctima contacte con esa organización por sus canales habituales.
Ante cualquier duda, ESET recomienda colgar y verificar la situación directamente utilizando los datos de contacto oficiales de la entidad o persona supuestamente implicada. Si el pago ya se ha realizado, es importante interrumpir inmediatamente el contacto con los estafadores, conservar recibos, mensajes, códigos QR, números de teléfono y movimientos bancarios, avisar al operador del cajero y al banco y denunciar cuanto antes ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
ESET también recuerda que las víctimas pueden convertirse posteriormente en objetivo de las llamadas estafas de recuperación, en las que otra persona promete recuperar las criptomonedas perdidas a cambio de un nuevo pago.