
Clio, líder global en IA legal, celebraba esta semana su evento Clio Elevate en Madrid y Barcelona, con motivo del lanzamiento de Clio Work y Clio Manage en España tras la adquisición de vLex hace un año. Ambos eventos fueron un éxito de convocatoria entre los profesionales del sector, alcanzando el sold out y reuniendo a más de 500 asistentes entre las dos ciudades.
Por su parte, Clio Manage es un software de gestión de despachos jurídicos basado en la nube con IA, que les ayuda a organizar casos y colaborar con los clientes, todo desde un mismo lugar. Mientras que, Clio Work es el entorno destinado a que los abogados puedan realizar el trabajo jurídico, como la redacción de documentos, la investigación de jurisprudencia y la preparación de escritos procesales, basándose en datos jurídicos verificados de vLex. En conjunto, ambos productos permiten a un bufete gestionar toda su actividad, desde la vertiente empresarial hasta el trabajo jurídico, en un único sistema; una posibilidad a la que los despachos españoles no habían tenido acceso hasta ahora. Clio Work y Clio Manage están disponibles en España bajo la marca vLex part of Clio.
Los encuentros estuvieron liderados por Jack Newton, CEO y fundador de Clio; Ronnie Gurion, presidente y COO de Clio; Lluís y Àngel Faus, fundadores de vLex; y Ferran Sala, director general de Clio España. Durante los eventos, que contaron con diversos paneles, entrevistas y mesas redondas, se abordó el estado del sector en cuanto a la transformación digital y el papel de la tecnología en la evolución del trabajo jurídico moderno, así como la incorporación de la inteligencia artificial y los retos y oportunidades que estas herramientas plantean para los despachos.
Asimismo, Clio también presentó el informe Perspectivas jurídicas en España para abogados independientes y pequeños despachos. El informe revela que el 88 % de los pequeños despachos en España ya utiliza inteligencia artificial, siendo las herramientas específicas para el sector jurídico las que ofrecen mejores resultados. Aquellos que emplean IA especializada en el ámbito legal registran respuestas más rápidas a los clientes, una mayor tasa de conversión de clientes potenciales y un mayor valor añadido en comparación con aquellas que dependen de herramientas de IA genéricas no diseñadas para el trabajo jurídico.
Sin embargo, la adopción por sí sola no se traduce de igual manera en crecimiento. En España, el 48 % de los despachos medianos y el 57 % de los grandes afirman haber aumentado significativamente sus ingresos gracias a la IA, frente al 31 % de los despachos pequeños y abogados autónomos.
“Los bufetes de toda España tienen claros los beneficios de la IA, pero las eficiencias obtenidas en una tarea o por un abogado en particular no se traducen automáticamente en crecimiento para el negocio”, afirma Ferran Sala, General Manager de Clio en España. “Transformar los beneficios del uso de la IA en mayores ingresos, rentabilidad o calidad del servicio depende tanto de la capacidad de escalar la adopción interna como de la habilidad para concebir nuevas formas de trabajar y de prestar servicios”.
Factores clave de crecimiento: renovación de precios e integración en toda la firma
Si bien la IA está ayudando a los bufetes de toda España a realizar trabajos más rápidos y de mayor calidad, los pequeños son menos propensos que los de mayor tamaño a ajustar sus precios como consecuencia de ello. Cuatro de cada diez pequeños despachos no han modificado sus precios en respuesta a la IA, frente a solo un 2 % de los medianos y un 1 % de los grandes. Además, solo el 20 % de los pequeños despachos afirma que una mayor calidad o rapidez ha justificado precios más elevados, en comparación con el 34 % de los medianos y el 50 % de los grandes despachos.
Las firmas de mayor tamaño también están integrando la IA de manera más deliberada en el trabajo de sus organizaciones. Mientras que el 53 % de los abogados autónomos y los pequeños bufetes fomentan activamente el uso de la IA, esta cifra aumenta hasta el 68 % en aquellos de tamaño mediado y al 85 % en los grandes.
Esa mentalidad se refleja en el grado de integración de la IA en las firmas. Por ejemplo, los despachos pequeños suelen utilizar la IA principalmente para el trabajo jurídico propiamente dicho; entre las tareas habituales impulsadas por la IA figuran la investigación, la redacción y revisión de documentos y la atención a nuevas consultas. En cambio, los despachos de mayor tamaño extienden el uso de la IA a un abanico más amplio de tareas: gestión del despacho, registro de tiempos, admisión de asuntos y descubrimiento electrónico. Mientras que las firmas pequeñas obtienen valor de la IA en la ejecución del trabajo jurídico, las firmas más grandes la aplican también a las tareas que rodean dicho trabajo.
Para los despachos pequeños, esto genera una oportunidad importante de conectar todas las etapas de la labor jurídica, desde la consulta inicial hasta el pago. Una respuesta asistida por inteligencia artificial ante un cliente potencial puede dar paso directamente a las fases de admisión y formalización del encargo. Centralizar la gestión empresarial y la práctica jurídica en una misma plataforma permite que la investigación y los borradores se mantengan vinculados al asunto en cuestión, y que el trabajo realizado se integre sin problemas en el registro de tiempos, la facturación y el cobro.
La inteligencia artificial también está cambiando la perspectiva del cliente
Los clientes en España están recurriendo a la IA para explorar cuestiones legales antes de contactar a un abogado. Cuando lo hacen, el 58 % afirma que la IA resolvió directamente su duda, y el 28 % la utilizó para preparar preguntas para el abogado.
Esto cambia el punto de partida de la relación con el cliente. Cuando alguien contacta a una firma, puede llegar con más información, preguntas más específicas y una expectativa más clara de lo que necesita.
Los clientes también establecen una clara distinción entre utilizar la IA para asistir a un abogado y emplearla para sustituir el criterio profesional. Por lo general, ven con buenos ojos que los abogados utilicen la IA para redactar documentos (63 %) o resumir información (60 %), pero se muestran mucho menos partidarios de que la IA tome decisiones sobre sus casos (29 %). El 42 % de los abogados afirma que los clientes ya han preguntado sobre el uso de la IA, la transparencia y la divulgación de información al respecto.