El grooming ya no empieza solo en redes sociales: ESET alerta de nuevos entornos ante la nueva EU KIDS Act

Grooming online y protección infantil

La seguridad de los menores en Internet ha vuelto a situarse en el centro del debate tras la presentación de la EU KIDS Act. Aunque buena parte de la atención se ha centrado en las nuevas edades de acceso a las redes sociales, la propuesta europea aborda también otro de los riesgos a los que se enfrentan niños y adolescentes en Internet: el contacto con desconocidos. Entre las medidas planteadas, los servicios utilizados por menores deberán impedir que otras personas puedan contactar con ellos sin autorización previa.

Es precisamente en ese primer contacto donde puede comenzar un proceso de grooming. Y ese acercamiento ya no se produce únicamente en las redes sociales. Videojuegos multijugador, aplicaciones de mensajería, chats integrados en distintas plataformas o comunidades digitales creadas en torno a intereses compartidos forman parte hoy de los espacios en los que niños y adolescentes se relacionan y, por tanto, también de aquellos que pueden aprovechar los agresores para tratar de ganarse su confianza.

Según explica ESET, compañía líder en ciberseguridad, esta evolución obliga a las familias a ampliar la vigilancia más allá de las redes sociales tradicionales y comprender cómo funcionan los entornos digitales que utilizan los menores. Entender qué es el grooming y cómo ha evolucionado permite identificar antes las señales de alerta sin asumir que cualquier amistad surgida en Internet representa un peligro.

El grooming es un proceso mediante el cual un adulto establece deliberadamente una relación con un menor, ocultando en muchos casos su verdadera identidad o edad, con el objetivo de ganarse su confianza antes de explotarlo o abusar de él. Aunque este delito también puede producirse fuera de Internet, el entorno digital facilita que un mismo agresor pueda contactar simultáneamente con decenas o incluso cientos de menores desde cualquier lugar.

La incorporación de nuevas herramientas digitales, incluida la inteligencia artificial, también está facilitando la creación de perfiles falsos cada vez más creíbles, adaptados a los gustos, el lenguaje y los intereses de las potenciales víctimas. Sin embargo, ESET recuerda que, aunque cambien las herramientas, la estrategia psicológica sigue siendo la misma: aprovechar la necesidad de amistad, atención, comprensión o pertenencia que experimentan muchos niños y adolescentes.

«Las plataformas cambian constantemente y aparecen nuevas tecnologías, pero el objetivo de los agresores sigue siendo el mismo: ganarse la confianza del menor para manipularlo. La mejor herramienta de prevención continúa siendo una comunicación abierta y constante entre las familias y los menores, acompañada de educación digital y de un interés real por los espacios online en los que interactúan«, explica Josep Alborsresponsable de Investigación y Concienciación de ESET España.

Cómo actúan los agresores

En la mayoría de los casos, el grooming no comienza con amenazas o conversaciones de carácter sexual. Al contrario, suele seguir un proceso gradual de manipulación en el que el agresor intenta construir una relación de confianza antes de dar el siguiente paso. Las fases más habituales son:

  • Interés simulado: muestran un interés especial por los videojuegos, entre otras aficiones, o el día a día del menor.
  • Generación de confianza: ofrecen apoyo emocional, comprensión y atención para crear un vínculo afectivo rápido.
  • Traslado a canales privados: intentan sacar la conversación de espacios públicos hacia aplicaciones de mensajería o chats privados.
  • Petición de secreto: solicitan al menor que no comente la relación con familiares, profesores o amigos.
  • Introducción progresiva de conversaciones personales o sexuales: una vez consolidada la confianza, comienzan a introducir temas cada vez más íntimos.
  • Manipulación emocional: recurren a la culpa, la presión o incluso las amenazas cuando la víctima intenta romper el contacto.

Acompañar, no prohibir

Desde ESET insisten en que la solución no pasa por considerar peligrosa cualquier relación que nazca en Internet, sino por acompañar activamente a los menores en su vida digital y enseñarles a identificar comportamientos sospechosos. Para reducir el riesgo de grooming, los expertos recomiendan:

  • Mantén una comunicación abierta y constante. Los controles parentales o las normas de uso son útiles, pero nunca sustituyen la confianza. Es importante que los menores sepan que pueden pedir ayuda sin miedo a ser juzgados o castigados.
  • Fomenta hábitos digitales seguros. Enséñales a proteger su privacidad, a no compartir información personal y a configurar correctamente la seguridad de sus cuentas.
  • Acompaña su actividad digital. Interésate por los videojuegos, plataformas y aplicaciones que utilizan habitualmente para comprender mejor cómo se relacionan en Internet.

«Es imposible anticiparse a cada nueva aplicación, videojuego o tendencia digital. En lugar de intentar conocer todas las plataformas, lo realmente importante es ayudar a los menores a desarrollar la confianza necesaria para reconocer situaciones incómodas, cuestionar comportamientos sospechosos y saber que siempre pueden acudir a un adulto si necesitan ayuda. Esa seguirá siendo la mejor herramienta de protección, independientemente de cómo evolucione Internet«, concluye Albors.

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