
Check Point® Software Technologies Ltd., pionero y líder global en soluciones de ciberseguridad, asegura que la inteligencia artificial en el ámbito de la ciberdelincuencia ha dado un salto definitivo. Si hasta ahora los ciberdelincuentes utilizaban modelos generativos como herramienta de apoyo para redactar phishing o analizar código, la reciente notificación de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha puesto de manifiesto una nueva realidad: los agentes de IA ya son capaces de ejecutar ciberataques de manera totalmente independiente y autónoma.
A diferencia de un atacante humano, condicionado por horarios y recursos limitados, un agente de IA opera de forma ininterrumpida. Estos sistemas están previamente entrenados e integrados con diversos motores de IA para ejecutar acciones. Una vez lanzados, analizan el entorno, prueban vías de acceso y adaptan su comportamiento sin necesidad de que un humano les dé instrucciones paso a paso.
Esta capacidad de reacción inmediata vuelve especialmente crítico el robo de credenciales o claves API. “Cuando un agente autónomo consigue una clave de acceso, la incorpora al instante como una variable más dentro de sus instrucciones preprogramadas: detecta la llave y prueba automáticamente todas las puertas que puede abrir en cuestión de segundos, alcanzando datos sensibles o facturas antes de que la empresa detecte la anomalía”, afirma Rafa López, Workspace Security Engineer de Check Point Software en España.
Ante esta aceleración de los tiempos de ataque, los procedimientos tradicionales y la respuesta manual de seguridad resultan insuficientes. “Las empresas deben conocer con precisión su grado de exposición para saber por dónde pueden ser atacadas, pero, sobre todo, han de incorporar herramientas de ciberseguridad con IA nativa. De lo contrario, nos encontramos en una guerra asimétrica donde las máquinas atacan y los humanos defienden. Hoy en día, a la IA solo se la combate con IA”, concluye Rafa López.