Las claves de Kaspersky para que los menores utilicen la IA de forma segura en la vuelta al cole

La Inteligencia Artificial se está convirtiendo en una herramienta habitual para hacer deberes, preparar trabajos o resolver dudas escolares. Sin embargo, los expertos de Kaspersky advierten de que su uso también plantea nuevos retos para los menores, ya que las respuestas generadas por estas herramientas pueden contener errores, inventar información o exponer datos personales si no se utilizan de forma responsable. Cada vez más estudiantes recurren a asistentes basados en IA para explicar conceptos complejos, obtener ideas para una redacción, preparar presentaciones o resolver ejercicios. Aunque estas herramientas pueden facilitar el aprendizaje, también hacen necesario desarrollar nuevas competencias digitales. Hoy ya no basta con saber buscar información en Internet: los menores deben aprender a verificar lo que leen, identificar posibles contenidos falsos y proteger la información que comparten.

La IA como apoyo al aprendizaje, no como sustituto

Los expertos de Kaspersky recomiendan que la Inteligencia Artificial se utilice para comprender conceptos, organizar ideas o mejorar trabajos elaborados por los propios estudiantes, y no para generar directamente las respuestas. Pedir a un asistente que redacte un trabajo completo o resuelva un ejercicio puede ahorrar tiempo, pero impide desarrollar habilidades esenciales como el razonamiento, la escritura o la comprensión.

Además, recuerdan que estos sistemas no siempre ofrecen información correcta. La IA puede generar respuestas aparentemente fiables que incluyan errores, datos inventados o referencias inexistentes. Por ello, recomiendan enseñar a los menores a contrastar siempre la información con libros de texto, apuntes o fuentes educativas de confianza y comprobar que realmente entienden el contenido antes de utilizarlo.

Para ayudarles a desarrollar este pensamiento crítico, Kaspersky propone cinco preguntas sencillas que los menores pueden hacerse antes de utilizar una respuesta generada por IA en un trabajo o asumir que la información es correcta:
· ¿Quién o cuál es la fuente? Si la IA menciona un libro, un estudio, una cita o un hecho histórico, conviene comprobar que la fuente original existe y que es fiable.
· ¿La respuesta se ajusta a la tarea? Una respuesta puede estar bien redactada y resultar convincente, pero haber interpretado mal la pregunta, ofrecer un nivel de detalle inadecuado o no seguir las instrucciones del profesor.
· ¿Puedo explicarlo con mis propias palabras? Si el menor no comprende la respuesta o no es capaz de reproducir el razonamiento por sí mismo, no debería utilizarla como si fuera un trabajo propio.
· ¿Dónde más puedo comprobarlo? Los datos importantes deben contrastarse con el libro de texto, los apuntes de clase, recursos educativos oficiales u otras fuentes fiables.
· ¿Debería preguntarle a un adulto? Si la información está relacionada con la salud, la seguridad, un tema sensible o simplemente genera dudas, consultar a un padre, madre o profesor también forma parte del proceso de aprendizaje.

Los padres pueden poner en práctica estas preguntas con sus hijos al comienzo del curso, por ejemplo, revisando juntos una respuesta generada por IA para un ejercicio, comprobando sus fuentes e identificando qué partes son útiles, cuáles pueden ser incorrectas y cuáles deberían reformularse.

Proteger la privacidad también forma parte del aprendizaje

Los expertos también alertan sobre la información que los menores comparten con estas herramientas. Muchos niños y adolescentes perciben los asistentes de IA como una conversación privada, cuando en realidad los datos introducidos pueden almacenarse o utilizarse para mejorar estos servicios. Por ello, recomiendan no compartir nunca información personal como nombres completos, direcciones, teléfonos, contraseñas, documentos de identidad, fotografías o datos del colegio.

Junto al desarrollo del pensamiento crítico, Kaspersky aconseja mantener unos hábitos básicos de ciberseguridad: utilizar contraseñas robustas y diferentes para cada servicio, activar la autenticación multifactor, descargar aplicaciones únicamente desde fuentes oficiales y proteger los dispositivos con una solución de seguridad. Además, la compañía pone a disposición de las familias recursos gratuitos como Kaspersky Cybersecurity Alphabet, para introducir a los menores en conceptos básicos de ciberseguridad, y el curso Cyberhygiene, dirigido a ayudar a padres y educadores a reforzar sus conocimientos sobre seguridad digital.

«La Inteligencia Artificial puede convertirse en una excelente herramienta de aprendizaje cuando los menores la utilizan para comprender un tema, comprobar sus conocimientos o mejorar un trabajo propio, y no para sustituirlo. El verdadero reto consiste en enseñarles a no aceptar cualquier respuesta como si fuera correcta. Una respuesta generada por IA puede parecer convincente y estar bien redactada, pero contener información inventada o incorrecta. Los padres pueden ayudar fomentando el hábito de contrastar la información con fuentes fiables, explicar los contenidos con sus propias palabras y pedir ayuda cuando algo genere dudas. Estas habilidades serán fundamentales para que los menores aprovechen todo el potencial de la IA de forma segura durante el curso escolar», explica Andrey Sidenko, responsable de proyectos de alfabetización digital de Kaspersky.

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