Verano: el momento de poner a prueba la ciberresiliencia de las organizaciones

El verano no solo supone un reto para la continuidad del negocio por la reducción de personal y los cambios operativos propios del periodo vacacional. También representa una ventana de oportunidad para los ciberdelincuentes, especialmente en sectores de alta actividad estacional como el turismo, la hostelería, el transporte o la logística.

Aunque las estadísticas de los últimos años no reflejan un incremento significativo del número de ataques durante los meses estivales, organismos como ENISA o CERT-EU advierten de que las organizaciones con mayor dependencia de la disponibilidad de sus sistemas se convierten en objetivos especialmente atractivos para campañas de ransomware y otras amenazas. A ello se suma la rápida evolución de la inteligencia artificial, que está acelerando el descubrimiento y la explotación de vulnerabilidades por parte de actores maliciosos.

En este contexto, desde Commvault recuerdan que la preparación no debe centrarse únicamente en prevenir un ataque, sino también en garantizar la capacidad de la organización para mantener la actividad y recuperarse de forma rápida, limpia y segura cuando se produzca un incidente.

Para reforzar esa ciberresiliencia durante el verano, Commvault recomienda:
· Establecer un modo operativo de verano, definiendo claramente los servicios críticos, responsables, suplencias y procedimientos de escalado.
· Evitar dependencias de una única persona, asegurando la continuidad operativa mediante planes de sustitución para funciones críticas como administración, gestión de identidades, seguridad, nube o copias de seguridad.
· Mantener una vigilancia constante sobre vulnerabilidades y parches, priorizando la corrección de aquellas que puedan ser explotadas rápidamente, especialmente ante el auge de herramientas de IA capaces de acelerar su identificación.
· Reducir los cambios no esenciales durante el periodo vacacional, manteniendo únicamente los cambios críticos relacionados con la seguridad y la continuidad del negocio.
· Verificar la capacidad real de recuperación, realizando pruebas periódicas de restauración, comprobando la integridad de las copias de seguridad y asegurando que existan copias inmutables o aisladas que permitan recuperar los sistemas tras un ataque.
· Poner a prueba los planes de respuesta ante incidentes, mediante simulaciones que contemplen escenarios como ransomware, compromiso de cuentas o interrupciones de servicios cloud.

«La ciberresiliencia no consiste únicamente en evitar un ataque, sino en garantizar que la organización pueda seguir operando y recuperarse con rapidez cuando este se produzca. Durante el verano, cuando los equipos trabajan con recursos más limitados y la IA está acelerando la capacidad de los atacantes para identificar y explotar vulnerabilidades, contar con una estrategia de recuperación probada, segura e inmutable deja de ser una buena práctica para convertirse en una necesidad», señalan desde Commvault.

El periodo estival representa una oportunidad para revisar procesos, validar capacidades de recuperación y reforzar la coordinación entre los equipos de TI, seguridad y negocio. Prepararse ahora permitirá afrontar con mayores garantías no solo el verano, sino también el resto del año.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.