
La normalización del intercambio de contenido íntimo en redes sociales y aplicaciones de mensajería convive con una preocupante falta de conocimiento sobre cómo actuar ante situaciones de sextorsión, chantaje o difusión de contenido sin consentimiento. Así se desprende de una encuesta realizada por ESET España, compañía líder en ciberseguridad, en colaboración con OWN, entre más de 300 usuarios de su comunidad gamer.
“Desde OWN trabajamos cada día con una comunidad joven, digital y muy conectada, por eso creemos que es fundamental abrir conversaciones honestas sobre los riesgos que también existen en redes, apps de mensajería y entornos online. Los datos del estudio muestran que la presión para compartir contenido íntimo, la vergüenza a pedir ayuda y el desconocimiento sobre cómo actuar siguen siendo barreras reales. Para nosotros, colaborar con ESET España en esta iniciativa es una forma de aportar valor a la comunidad gamer, no desde el miedo, sino desde la información, la prevención y el acompañamiento”, señala Jon Fermín, COO de OWN.
Según los resultados de la encuesta, el 87% de los encuestados cree que compartir contenido íntimo se ha normalizado en redes o aplicaciones, mientras que el 78% considera que las redes sociales fomentan bastante o mucho la sobreexposición personal.
Además, 1 de cada 4 usuarios encuestados afirma haberse sentido presionado alguna vez para enviar contenido íntimo y el 35% reconoce haber recibido mensajes sospechosos, manipuladores o de chantaje relacionados con este tipo de contenido. El 43% asegura conocer a alguien cercano que ha sufrido sextorsión, amenazas o difusión de contenido íntimo sin consentimiento.
La vergüenza, el miedo y el desconocimiento siguen frenando la petición de ayuda
Aunque la mayoría de las personas encuestadas afirma que pediría ayuda si fuera víctima de sextorsión, los datos muestran que todavía existen barreras importantes. El 87% dice que se lo contaría a alguien, pero solo el 44% asegura que lo haría de forma inmediata. Además, un 13% intentaría resolverlo solo/a o no se lo contaría a nadie.
El estudio también revela que el 64% no sabe con claridad cómo actuar ante un caso de sextorsión, el 17% directamente reconoce que no sabría qué hacer. Esta falta de claridad resulta especialmente relevante en situaciones en las que actuar con rapidez, conservar pruebas, bloquear al agresor y denunciar puede marcar la diferencia.
Entre los motivos que, según los encuestados, pueden llevar a una víctima a no pedir ayuda, destacan la vergüenza, señalada por el 84%, el miedo, citado por el 67%, y el temor a que se entere la familia, mencionado por el 58%. También aparecen el miedo al juicio social, la culpa y el desconocimiento sobre cómo actuar.
La inteligencia artificial añade una nueva preocupación: los deepfakes íntimos
La encuesta también refleja la inquietud creciente ante el uso de imágenes personales para crear contenido íntimo falso mediante inteligencia artificial. El 40% de los usuarios encuestados se muestra bastante o muy preocupado por esta posibilidad. Si se incluye a quienes expresan cierta preocupación, el dato alcanza el 75%.
Este punto resulta especialmente relevante en un contexto en el que fotos, vídeos o información personal compartida en redes pueden ser reutilizados sin permiso, manipulados o empleados para crear contenido falso.
“Antes de publicar o enviar algo a través de una red social o servicio de mensajería, especialmente si se trata de información de carácter íntimo, conviene pararse a pensar quién podría verlo y qué podría pasar si se difundiese sin nuestro consentimiento”, señala Josep Albors, responsable de investigación y concienciación de ESET España. “Además, nadie debería sentirse presionado a compartir contenido íntimo, ni por su pareja, amigos o desconocidos. Si percibimos insistencia, manipulación o presión para enviar este tipo de contenido, estamos ante una señal clara de que algo no va bien”.
Consejos de ESET España para prevenir y actuar ante la sextorsión
ESET España recomienda adoptar una actitud preventiva y saber cómo reaccionar si se produce una situación de chantaje o amenaza:
- No ceder ante la presión. Compartir contenido íntimo nunca debe ser una obligación. La insistencia, la manipulación emocional o el chantaje son señales de alerta.
- Revisar la privacidad de los perfiles. Limitar qué información personal se comparte en redes sociales reduce el riesgo de que fotos, vídeos o datos personales sean utilizados sin permiso.
- Identificar mensajes sospechosos. Solicitudes de contenido íntimo, amenazas, chantajes o intentos de manipulación emocional deben tratarse como señales de riesgo.
- No responder ni pagar ante una extorsión. Ceder a las exigencias no garantiza que el chantaje termine y puede agravar la situación.
- Guardar pruebas. Capturas de pantalla, mensajes, perfiles, enlaces y cualquier evidencia pueden ser útiles para denunciar.
- Bloquear y denunciar. Es recomendable bloquear a la persona que realiza las amenazas y denunciar tanto dentro de la plataforma como ante las autoridades.
- Proteger las cuentas. Utilizar contraseñas seguras y diferentes, activar la verificación en dos pasos, evitar aceptar solicitudes de desconocidos y mantener los dispositivos actualizados reduce riesgos.
- Hablar del problema sin juzgar. La vergüenza y el miedo son dos de las principales barreras para pedir ayuda. Acompañar a una víctima sin culpabilizarla es clave.
El objetivo del estudio presentado por ESET España y OWN es contribuir a una cultura digital más segura, especialmente entre comunidades jóvenes y altamente conectadas, en la que pedir ayuda no sea motivo de vergüenza y en la que la prevención forme parte de los hábitos cotidianos de uso de redes, aplicaciones de mensajería y plataformas online.