
Durante años, combatir las picaduras de mosquitos se ha limitado a las mismas soluciones de siempre: cremas, lociones sprays repelentes. Sin embargo, en paralelo estamos presenciando un auge de productos tecnológicos orientados al bienestar personal, lo que está transformando la manera en que los consumidores afrontan una de las molestias más habituales del verano como son las picaduras de insectos, particularmente de mosquitos.
En los últimos años ha crecido el interés por reducir la exposición continuada a ciertos compuestos presentes en algunos repelentes tradicionales, como la picaridina o el DEET. Este último es uno de los ingredientes más utilizados a nivel mundial en todos los productos destinados a ahuyentar insectos.
Aunque organismos reguladores internacionales avalan su uso dentro de las concentraciones recomendadas, parte de los consumidores sigue mostrando preocupación por la aplicación frecuente de este tipo de sustancias químicas sobre la piel, especialmente en épocas de uso intensivo o en el caso de niños y pieles sensibles. Según la organización Healthy Children, de la American Academy of Pediatrics, los productos con DEET pueden causar erupciones en la piel, especialmente cuando se contienen altas concentraciones, aunque sí especifica que estas reacciones son raras.
En este contexto, son cada vez más los usuarios que buscan alternativas más sostenibles con el medio ambiente y también libres de químicos para el cuidado de la salud. Es más, según ICEX, el 81% de los compradores españoles prefiere este tipo de productos, por sobre los que no lo son, y la batalla contra las picaduras de insecto no es la excepción. Es ahí donde ha vuelto a ganar protagonismo un antiguo método, aunque actualmente menos conocido: el calor localizado.
Este enfoque consiste en aplicar calor concentrado sobre la picadura durante un tiempo acotado para ayudar a aliviar la sensación de picor. Un ejemplo casero podría ser calentar una cuchara y apoyarla sobre la zona afectada para obtener alivio temporal. Sin embargo, este tipo de soluciones no siempre son prácticas cuando se está fuera de casa y, además, aplicar calor sin el debido control puede ser poco seguro.
Precisamente a partir de esta lógica tradicional ha comenzado a surgir una nueva generación de dispositivos tecnológicos que reinterpretan esta técnica de una forma más precisa, portátil y adaptada al día a día. Estos gadgets, diseñados para utilizarse en cualquier lugar, están comenzando a abrir una nueva categoría dentro del cuidado personal y el bienestar cotidiano.
Uno de los ejemplos de esta tendencia es heat it, un pequeño dispositivo que se conecta directamente al teléfono móvil y utiliza la energía del propio smartphone para aplicar calor controlado sobre la picadura. A través de una aplicación móvil, el usuario puede ajustar parámetros como intensidad o duración según el tipo de piel o sensibilidad, permitiendo personalizar la experiencia de uso.
“Cada vez vemos a más consumidores buscando alternativas prácticas, reutilizables y más naturales frente a productos tradicionales que deben aplicarse constantemente sobre la piel” señala Lukas Liedtke, CEO de heat it. “La tecnología permite reinterpretar métodos que ya existían, como el calor localizado, y convertirlos en soluciones mucho más precisas, cómodas y adaptadas al día a día. Creemos que esa combinación entre simplicidad, portabilidad y ausencia de químicos es lo que está impulsando esta nueva categoría”
La tendencia coincide además con una creciente preocupación por el aumento de mosquitos durante los meses cálidos. Según datos de AEMET, los veranos en España son cada vez más calurosos. El pasado verano fue considerado el más caluroso desde 1961, con una temperatura media de 24’2º, superando así al de 2022, que ostentaba el anterior récord. Estos insectos proliferan con una mayor facilidad en ambientes húmedos y cálidos, por lo que la conjunción de una primavera lluviosa, como ocurrió este invierno, y las temperaturas que año tras año van en aumento en el verano podrían dar lugar a una población de mosquitos más numerosa que de costumbre.
Así, lo que antes podía parecer un simple remedio casero comienza hoy a transformarse en una nueva generación de gadgets orientados a hacer más llevaderas algunas de las molestias más comunes del verano.