
Durante años, combatir las picaduras de mosquitos se ha limitado a las mismas soluciones de siempre: cremas, lociones sprays repelentes. Sin embargo, en paralelo estamos presenciando un auge de productos tecnológicos orientados al bienestar personal, lo que está transformando la manera en que los consumidores afrontan una de las molestias más habituales del verano como son las picaduras de insectos, particularmente de mosquitos.
En los últimos años ha crecido el interés por reducir la exposición continuada a ciertos compuestos presentes en algunos repelentes tradicionales, como la picaridina o el DEET. Este último es uno de los ingredientes más utilizados a nivel mundial en todos los productos destinados a ahuyentar insectos.
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